Complementariedad personal por Maritza Ratmiroff

Hace unos días una compañera comentaba sus dudas sobre si estaría o no incurriendo en conflicto de intereses, cuenta que su preocupación le surge debido a que estaba desarrollando actividades de asesoría y formación en dos áreas del conocimiento que, si bien no son para nada antagónicas, sí presentan puntos de vista y análisis no necesariamente alineados.
Su comentario me llevó a reflexionar sobre el aprendizaje y cómo cada día tenemos la oportunidad de incrementarlo, sea formalmente bajo la rigurosidad de unas normas educativas preestablecidas o sea el que generosamente nos ofrece la vida, sin formato, sin reglas, espontáneo y sorprendente.

Ambos llegan a nuestras manos, uno por elección –la educación formal- , otro sin previo aviso –el regalo de cada día-, y, consciente o inconscientemente vamos incorporando nuevos elementos a nuestra caja de herramientas, nuevas habilidades, nuevas competencias que van forjándonos, fortaleciéndonos, en fin, consolidando nuestro Ser.

La naturaleza nos ha dotado con la capacidad para actuar bajo diferentes roles, sin embargo somos seres integrales y cada rol que asumimos está íntimamente conectado con la plataforma que sustenta nuestro Ser: nuestros Valores Fundamentales, desde ahí, con congruencia y transparencia podemos desarrollar fortalezas y competencias que, además de coadyuvar en nuestra sobrevivencia personal, emocional y social, va incrementando y consolidando nuestro círculo de influencia. Y que mejor manera de hacerlo que facilitando el aprendizaje del conocimiento a otros a partir de los temas que dominamos.

No es conflicto de intereses, es complementariedad personal. Eso también es generosidad.