Un mundo lleno de posibilidades es la máxima expresión de saber que estamos vivos dispuestos a dar y a recibir, sin embargo cuando nos enfrentamos al reto de Emprender existen dos escenarios que se nos pueden presentar: El escenario basado en el miedo, que nos paraliza y el escenario de la euforia que nos impulsa a avanzar sin pensar.

Ambos escenarios, están basados en nuestros juicios y creencias, por ello nuestra labor es reflexionar sobre estos puntos de vistas, y de esta manera fortalecernos desde la base del individuo que es el SER.

Cuando comenzamos desde la base, reconociéndonos, valorando nuestras fortalezas y debilidades, puntos de mejoras; y nos autoevaluamos desde el pensamiento crítico pero sin juicio, el arte de EMPRENDER, o mejor dicho el camino del emprendimiento se inicia fortalecido y enriquecido.

En mi experiencia, en el camino del Coaching de emprendimiento he podido comprobar que al menos el 65% de los emprendedores, no han identificado su razón de Ser; su para qué estoy aquí en este mundo, para qué deseo hacer este emprendimiento además de lucrarme y para quien puede ser útil esta idea. Y que se obtiene como resultado de no tener respondidas estas preguntas?, una llegada retardada al objetivo final o el abandono del emprendimiento en cuestión.

Por ello, es tan importante hacer un punto de quiebre en el coachee, respecto a este punto fundamental, SER para HACER, mi premisa se resume en: SER, HACER para luego PARECER, siempre partiendo del punto de vista que la base es el autoconocimiento desde todas líneas dirigido con la autoreflexión, sin estas premisas por mucha información técnica y profesional que tengamos, capital suficiente y toda una estrategia de negocio desarrollada externamente, nuestro emprendimiento no será relevante ni permanecerá en el tiempo.

Yfigenia Moreno – Miembro ICF Capítulo Venezuela

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